Another Round. Bebiendo para reencontrarse y conectar.

Cuatro amigos daneses, todos profesores de secundaria, deciden llevar a cabo un experimento seudocientífico. Basándose en una teoría que dice que el ser humano nace con 0.05% grados de alcohol de menos del necesario para que cuerpo y mente funcionen bien, este inusual grupo se plantea estudiar los efectos que tendrá sobre ellos y su desempeño laboral, el suplir esta falta de alcohol. Pero no hay de qué preocuparse, solo beberán días de semana, en horario de trabajo y con toque de queda de las 8 de la noche como máximo para beber. Les dije que eran profesores, ¿no? de secundaria.

Dirigida por Thomas Vinterberg, quien se vuelve a unir al grandioso Mads Mikkelsen después de La Cacería (2012), Another Round es una tragicomedia algo extrema en su planteamiento, pero que no debe sorprender a nadie que ya ha visto el cine de Vinterberg.

Mikkelsen es Martin, el “líder” del grupo, que junto a Tommy (Thomas Bo Larsen), Peter (Lars Ranthe) y Nikolaj (Magnus Millang), se lanzan a esta experiencia con bastantes ganas y decisión. El experimento comienza de manera suave y controlada, dando muestras de inmediata mejoría en la calidad de las clases que cada uno imparte, así como una mejora sustancial en la conexión con sus estudiantes. Las inhibiciones quedan en segundo plano, la cabeza parece transitar de manera más libre y las ideas fluyen con facilidad. En el caso de Martin, su propio matrimonio presenta una mejora sustancial. Y es que con el tiempo, Martin se ha ido transformando en una mala copia de quien fue alguna vez y el alcohol lo ha ayudado a reencontrarse con esas ganas olvidadas de vivir y hacer cosas. Pero no sólo Martin es quien ve su vida cambiada. En estricto rigor, ninguno de los cuatro estaba llevando su vida de la forma en que les hubiera gustado. Todos se enfrentan a crisis de mediana edad, todos en un trabajo de mediano interés y que han logrado medianos éxitos en las vida.

Se nota que Vinterberg quiere a sus personajes y los filma con amabilidad y respeto. Qué fácil hubiera sido caer en extremos grotescos o de caricatura, en especial cuando el grupo comienza a perder el control sobre la ingesta de alcohol. Ni siquiera en estos momentos de largas y sostenidas juergas, de caminatas de noches de niebla y de amaneceres que bien podrían nunca llegar, Vinterberg se muestra cruel, crítico o fustigador con ellos.

Another Round o Druk en su danés original, es en gran parte un grato canto y celebración al alcohol y sus “beneficios”, dejando en claro que existe una delgada frontera que separa el ebrio divertido y funcional, con el borracho sempiterno y enfermo. Sin juicio moral, pero dejando en claro que se juega con fuego y que lo más importante es el estar conectado – de verdad – con tu entorno y con tu vida. Así como lo demuestra en ese fantástico e inolvidable baile final, con un Mads Mikkelsen que brilla y refulge en libertad y danza, en un momento de reconocimiento y liberación, viviendo un éxtasis que, congelado en el aire, deberá desencadenar un nuevo comienzo y un nuevo reencuentro.

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