Sound of Metal. Un Mundo de Silencio.

La vida puede ser una gran hija de puta. Nos conoce tan bien, que nos puede atacar en las zonas que más amamos y que mejor nos definen. Eso es lo que mejor hace, quitarnos lo que más queremos.

Ruben, joven baterista de una banda de punk/metal que conforma junto a su novia y vocalista Lou, ve su vida vuelta en 180 grados cuando pierde la audición de manera repentina. Puede ser por años de música con el volumen en 11 o una enfermedad autoinmune, lo que sea que lo haya causado es lo de menos, lo importante es que nunca volverá a escuchar. Y así, tan fácilmente, la vida cambia y nunca volverá a ser igual.

Una experiencia así no es fácil para nadie, menos para Ruben, quien lleva 4 años de sobriedad, los cuales corren peligro de desaparecer, algo que su novia no está dispuesta a que ocurra. Con mucha reticencia, Ruben acepta ingresar en una comunidad para sordomudos adictos, en donde aprenderá nuevamente a comunicarse, mientras trata de encontrar un nuevo significado a su vida.

El debut como director de Darius Marder se presenta como una obra madura y a ratos osada en la forma de su relato. Anclando la narración en la brillante actuación de Riz Ahmed, Marder cambia constantemente el punto de vista del relato, introduciéndonos en el silente nuevo mundo de su protagonista. Mención aparte merece el genial trabajo de diseño de sonido.

Pero ¿qué se hace con una nueva vida, la cual es tan distinta a lo que una vez fue que ahora simplemente no se reconoce?

Sound Of Metal está en su punto máximo en los dos primeros tercios de su relato. Riz, quien aprendió lenguaje de señas para su rol, comanda con seguridad este historia, en la que no existe un momento en que su presencia no sea gravitante. Lo acompaña primero Olivia Cooke, como su abnegada y decidida novia, quien jamás duda en ayudarlo al costo que se requiera y luego junto a Paul Raci como Joe, el director de la comunidad, un hombre que ha visto de todo y tiene claro que para iniciar una sanación verdadera, es entendiendo que la nueva condición de Ruben no es una enfermedad o algo que requiera o demande una cura.

Cuando llegamos al último tercio es cuando las cosas no funcionan tan bien, en especial cuando aparece el francés Mathieu Amalric en un agradable pero ajeno rol, en donde se pierde esa maravillosa cohesión y limpieza que se había logrado. Quizás si por exigencias de producción o porque no todas las ideas que se tienen son buenas, el relato nos transporta a París, siendo Amalric el padre de Lou, quien nos aprovecha de entregar un vistazo al mundo de ésta, pero es algo que nunca se desarrolla y que más bien se siente ajeno, no solo para Ruben, sino en la raíz del relato mismo.

Independiente a los traspiés y admirando los muchos logros, esta cinta se puede contar con holgura como uno de los mejores estrenos de este calamitoso 2020. Gran estreno de Amazon Prime.

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