Cadáver Exquisito de Agustina Bazterrica. Exquisita y Macabra.

¿Es un spoiler el hablar del final de una película que tiene más de 45 años? No lo creo. El clásico de 1973 titulado Soylent Green, dirigido por Richard Fleischer y protagonizado por Charlton Heston, terminaba con la gran revelación que el alimento conocido como Soylent Green, estaba hecho de carne humana. It’s people! rugía Heston con su mano ensangrentada en otro final con sorpresa protagonizado por el ex NRA, como también lo hiciera en El Planeta de los Simios (¡era la Tierra todo el tiempo!) o en Touch of Evil donde insistía hasta el final en que podía hacer de mexicano sin resultar absurdo.

La filmografía de Heston no vienen al caso, así como tampoco lo hacen sus finales sorpresas o su soterrado racismo (¡era otra época! saltará alguno). Lo que es importante es que en Soylent Green comían humanos, algo que ocurre sin tapujos ni asomo de dudas en la estupenda novela, Cadáver Exquisito de la argentina Agustina Bazterrica.

Un nuevo virus ha aparecido (¿ya están nerviosos?) que ataca principalmente a los animales y que es capaz de contagiar y enfermar al ser humano. El resultado es que el consumo de carne animal se ha acabado. Los vegetarianos y veganos del mundo en el quinto orgasmo. Lamentablemente la solución de proteína vegetal y dietas ricas en vegetales y legumbres, pronto se demuestran inútiles y la comunidad científica se muestra de acuerdo: la necesidad de consumir carne es una realidad y, si se le mira desde algún punto de vista oscuro y bizco, el canibalismo siempre ha contado con mala prensa.

Granjas de crías de humanos aparecen en el mundo y nuestro protagonista, el callado y deprimido Marcos Trejo está a cargo de uno de los frigoríficos más importantes de la ciudad. Aunque es el mejor en lo que hace, Trejo no goza para nada de su trabajo y solo logra seguir adelante gracias a sus sentidos anestesiados con los que transita por la vida. Aunque ve la decadencia y la locura en la que trabaja y está rodeado, se las arregla para seguir con su vida, logrando lograr llegar al final de cada día y de volver a empezar al día siguiente.

En este mundo nuevo, el lenguaje también ha cambiado. Hembra, Carne especial y Primera Generación Pura, son algunos de los nuevos conceptos para referirse al ganado humano, sus cortes y tipos. Porque nunca ha importado lo salvaje del comportamiento humano, siempre se podrá encontrar algún eufemismo para suavizar las cosas y hacerlas más llevaderas.  Pero lo llevadero solo se estira hasta cierto punto antes de cortarse y este corte  aparece en la vida de Trejo en la forma de un regalo: una Hembra propia, en buen estado, para que la crie y le saque algún beneficio.

Una sociedad capaz de adaptarse a las más terribles e inhumanas acciones, resaltando el privilegio de clases y la absoluta indiferencia hacia el resto, son solo parte de esta distopía salvaje y moralmente difícil. Una historia que nos hace parte del salvajismo que nunca queremos ver (“se llama vivir en negación”, decía Gina Linetti) y que nos cuestiona y revuelve las entrañas. Bazterrica nos envuelve con un estilo brutal en su simpleza y que de manera mágica hace de lo terrible algo cotidiano, además de que sabe encontrar la poesía perfecta para su prosa, la que vuela en un libro que nos deja pensando y con ganas de una ensalada.

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