Disclosure. Un Documental Poderoso e Imperdible.

Disclosure es de esos documentales que te dejan pensando por mucho rato, no sólo en cuanto a lo que hemos visto, también en cuanto nuestro propio actuar en el tema, ya sea por omisión, ignorancia, ceguera producto de la sociedad, hechos normalizados o porque nos han “enseñado” así.

Lamentablemente quiénes no hemos sido, al menos alguna vez, partícipes de comentarios o silencios que han afectado a la comunidad LGBTI; pero Disclosure, dirigido por Sam Feder y producido, entre otros, por Laverne Cox (Orange is the new black), no sale a la caza de culpables para quemarlos en la plaza pública, más bien está interesado en dejar que la memoria de cada uno de los invitados – todos parte de la comunidad LGBTI – juegue, se desplace, transite por esos momentos buenos, malos, penosos, incongruentes y brutales que los han afectado como comunidad. Y ahora, con las perspectiva del tiempo, pueden analizar, reír, desmenuzar lo ocurrido. Siempre hay espacio para la indignación – ¡Oh! Cuánto espacio debería haber para la indignación – pero la rabia por lo ocurrido sin visión filosófica, son gritos al vacío, inconsecuentes y destinados al fracaso.

Sorprende y asusta la cantidad de violencia – ésta no siempre debe ser física para causar daño – a la que han sido objetos, mientras nosotros hemos presenciado todo como si fuera normal. Así como en el ¡al fin! cancelado Cops (algún dios deberá existir), show gringo hasta la médula donde no hay afroamericano o latino inocente, en NCIS, CSI, JAG, SCL, TXT y shows y películas similares, no hay momento en que el villano no haya sido el Trans pedófilo, el asesino, el loco, el objeto de burla, el punchline en las comedias, el freak en los dramas y el asesinado por ser quién es. Semana a semana, historia a historia, pena a pena, la patraña no deja de repetirse. El estereotipo que se tatúa a fuego en la mente de muchos.

Ha sido una lucha inmensa, desde el primer transexual “aceptado” (quizás es exigirle demasiado a esa palabra) por el mundo, Christine Jorgensen, pasando por décadas de ocultamiento y de sentirse indeseados, hasta Caitlyn Jenner y toda una nueva vida. Y es que hoy en el mundo – en parte – al fin existe una cierta representación y aceptación. Pero jamás hay que olvidar la historia y la lucha, hay que estar siempre atento a que todo puede cambiar, a que la ignorancia reine por sobre la aceptación y el amor. Amor que en Disclosure hay para regalar y te hace partícipe de éste, porque aparte de todo lo malo de lo que somos testigos, también explota en felicidad y en mantener los brazos arriba.

Emocionante, a ratos nos hace llorar, aunque algunas risas que nacen del orgullo de ver a tantos que lo han logrado y muchos más que lo seguirán haciendo. Quizás el estúpido oscurantismo dirigido hacia el cómo uno se identifica, está quedando atrás (no lo creo, pero soñemos).

Hay cambios y hay que estar felices por esos logros. Hay más diversidad, aceptación y también, hay una inmensa lucha todavía por delante, la cual se ganará con cultura, participación y aceptación. Disclosure es un gran documental, de esos que enseñan sin predicar como charla Ted, sino conociendo las realidades de muchos afectados y haciéndonos partícipes de su sentir.

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