The Vast Of Night. Un Gran Viaje de Ciencia Ficción.

Estamos en el pequeño pueblo de Cayuga, Nuevo México, a fines de los años 40 y en la noche en que todo el pueblo se reúne en el gimnasio local, para asistir al más importante partido de la temporada. La Joven Fray Crocker (Sierra McCormick) está de guardia en la centralita telefónica y el DJ Everett Sloan (Jake Horowitz) está detrás del micrófono en la radio local. Una noche que debería haber sido como cualquier otra, se transforma en una adrenalínica jornada, cuando extrañas ondas radiales comienzan a interferir las comunicaciones y reportes de avistamientos de extrañas luces en el cielo comienzan a ser reportadas.

Desde su inicio, The Vast of Night demuestra que lo suyo va tanto por una cámara inquieta y que parece imparable, como por las conversaciones y relatos que los personajes sostienen. Desde el inicio, con esa larga caminata nocturna por las calles del pueblo, con Fray contándole a Everett todas las maravillas que nos depara el futuro, pasando por esas instancias eléctricas en los que diálogos rápidos se suceden y traslapan unos con otros en rápido montaje, hasta esos momentos en los que todo se tranquiliza, la cámara se acomoda y permite que el relato hablado simplemente fluya. A ratos fluye tanto, que la imagen simplemente se va a negro y nos quedamos con las palabras. Y a ratos es tanto el cariño por la época, que por breves momentos vemos la película a través de una antigua pantalla de televisor.

Andrew Patterson, director y guionista en su primer largometraje, crea una inmensa carta de amor tanto a Rod Serling, el creador de La Dimensión Desconocida, como a una era y un tipo de historia que ya ha quedado en el pasado. La película está presentada como si fuera parte de una serie titulada, Paradox Theater, con un relato a la Sterling incluido. Pero más allá del amor por la ciencia ficción, es también amor por una época: Fines de los 40 e inicios de los 50. La época de los avistamientos de Roswell, la época de una paranoia posterior a la guerra, la época en que la radio era el principal medio de comunicación y la época en la que aún estaba instalado el placer de escuchar una buena historia. Días de radio.  

Es estimulante encontrarse con una nueva voz como la de Patterson, dispuesto a arriesgarse y a alejarse tanto de los cánones de moda como de la nostalgia de moda, entregando el peso de la historia a sus personajes y utilizando más el ingenio que los efectos especiales. Una buena película para ver en Prime Video.

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